Por Rafael Briceño
CHETUMAL, MX.- Aunque reconoció que la contaminación de la bahía de Chetumal está focalizada principalmente en las zonas urbanizadas, la doctora Teresa Álvarez, investigadora de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), consideró necesario reactivar los estudios para determinar los resultados obtenidos con las obras de introducción de drenaje, sobre todo por el constante crecimiento que ha registrado la mancha urbana.
Explicó que los problemas de contaminación, que hasta el momento no son graves ni comprometen las condiciones generales de la bahía de Chetumal, se han concentrado en las zonas urbanas de Calderitas y Chetumal, así como en la desembocadura del río Hondo.
“La condición de la calidad del agua es buena, pero existen problemas de descargas de fuentes de contaminación frente a estas zonas pobladas”, señaló.
Sin embargo, recordó que las autoridades gubernamentales han informado sobre la aplicación de medidas para evitar precisamente esa contaminación, mediante inversiones en sistemas de drenaje al alto vacío y otras obras de saneamiento.
“¿Pero qué está pasando finalmente?”, cuestionó.
Recordó que los últimos estudios sobre las condiciones de la bahía datan de 2018 y que, hasta el momento, no se ha realizado otro trabajo de seguimiento y actualización.
“Después de eso hay que conocer cuál es la situación que prevalece en la bahía de Chetumal, porque las descargas de aguas residuales son una de las fuentes de contaminación”, explicó.
Consideró que el monitoreo de la calidad del agua debería estar a cargo de las instituciones gubernamentales responsables de su administración y protección, en coordinación con los centros de investigación que han capacitado personal para dar seguimiento a las condiciones ambientales.
“Pero es cierto que las instituciones estatales tienen tantas funciones que realizar que una de ellas, que sería el monitoreo, no es considerada una parte importante y, sin embargo, es fundamental para generar datos que permitan tomar decisiones”, manifestó.
Señaló que es posible que se hayan realizado obras de infraestructura para el saneamiento, pero que estas todavía resulten insuficientes debido al porcentaje de cobertura en las zonas urbanas.
Aclaró que las descargas de aguas residuales no son la única fuente de contaminación del ecosistema, pues también deben considerarse la deforestación, el uso de agroquímicos en las actividades agrícolas y la quema de vegetación.
La investigadora de Ecosur recordó que la bahía de Chetumal cuenta con un decreto estatal de protección por la presencia del manatí, que establece determinadas restricciones, pero no impide el desarrollo de actividades productivas.
En ese sentido, consideró que el agujero azul descubierto en la bahía de Chetumal podría tener un aprovechamiento turístico, siempre que se establezcan las regulaciones correspondientes.
Explicó que Ecosur ha participado en diversos consejos donde se ha buscado reglamentar el aprovechamiento de estos ecosistemas.
“No está peleada la investigación científica con el desarrollo económico, turístico y demás de la zona y de la bahía en particular, pero sí sería importante que se considerara esa información para la toma de decisiones”, sostuvo.
Finalmente, Teresa Álvarez enfatizó que las inversiones destinadas al desarrollo turístico también deben contemplar los recursos necesarios para mantener en funcionamiento y en buenas condiciones los ecosistemas de la región. (Noticaribe)




