El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha enfrentado al menos tres atentados graves desde su campaña presidencial de 2024, una serie de hechos que han encendido las alertas sobre la seguridad de los líderes políticos en el país.

El primer incidente ocurrió en julio de 2024, durante un mitin en Pensilvania, cuando un atacante abrió fuego y una bala rozó la oreja del entonces candidato presidencial. El hecho dejó víctimas entre los asistentes y marcó uno de los episodios más impactantes de la campaña. La rápida intervención del Servicio Secreto de Estados Unidos evitó consecuencias mayores.
Posteriormente, en febrero de 2026, un nuevo episodio encendió las alarmas en su residencia de Mar-a-Lago, en Florida. Un hombre armado intentó ingresar al complejo, pero fue neutralizado por el equipo de seguridad antes de que pudiera concretar un ataque.
El caso más reciente se registró en abril de 2026, durante la Cena de Corresponsales en Washington, donde un individuo armado irrumpió en el evento. Trump fue evacuado de emergencia mientras agentes federales controlaban la situación. Durante el operativo, se reportó al menos un elemento de seguridad herido.
Estos hechos, sumados a otras amenazas detectadas en los últimos meses, han reavivado el debate sobre la violencia política en Estados Unidos y la efectividad de los protocolos de protección presidencial.

A pesar de los incidentes, el mandatario ha mantenido su agenda pública y ha señalado que no modificará su postura política, mientras las autoridades continúan reforzando las medidas de seguridad en torno a su figura.
Con información de Milenio




