El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, fue inscrito como precandidato presidencial por el partido oficialista Nuevas Ideas, con lo que dio inicio al proceso para buscar un tercer mandato consecutivo en las elecciones generales programadas para el 28 de febrero de 2027.
El anuncio fue realizado por el dirigente del partido, Xavi Zablah Bukele, primo del mandatario, quien compartió en la red social X las actas de inscripción y aseguró que el instituto político está preparado para enfrentar una nueva contienda electoral.
Junto con Bukele también fue registrado como precandidato el actual vicepresidente, Félix Ulloa, quien buscará repetir como compañero de fórmula.
La candidatura del presidente deberá ser ratificada en las elecciones internas de Nuevas Ideas, previstas para el próximo 12 de julio. No obstante, no se anticipa que enfrente competencia dentro del partido, que mantiene mayoría en la Asamblea Legislativa y domina el panorama político salvadoreño.
Los comicios generales se llevarán a cabo el 28 de febrero de 2027, cuando la población elegirá de manera simultánea al presidente de la República, diputados y alcaldes, como resultado de la reforma electoral aprobada el año pasado.
La posibilidad de que Bukele aspire nuevamente a la Presidencia deriva de las reformas constitucionales aprobadas en 2025 por la Asamblea Legislativa, donde el oficialismo cuenta con mayoría calificada. Entre los cambios se estableció la reelección presidencial indefinida, la ampliación del periodo presidencial de cinco a seis años, la eliminación de la segunda vuelta electoral y la unificación de las elecciones nacionales para elegir todos los cargos de representación popular en una sola jornada.
Aunque Bukele fue reelegido en 2024 para un mandato que originalmente concluiría en 2029, la reforma redujo la duración de ese periodo para adecuarlo al nuevo calendario electoral. En caso de ganar las elecciones de 2027, permanecería en el cargo hasta el 31 de mayo de 2033, acumulando 14 años consecutivos al frente del Ejecutivo.
Históricamente, la Constitución salvadoreña prohibía la reelección inmediata del presidente y obligaba a esperar al menos un periodo antes de volver a competir por el cargo. Sin embargo, ese escenario comenzó a cambiar en 2021, cuando la Asamblea Legislativa destituyó a los magistrados de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema y designó nuevos integrantes. Posteriormente, dicha instancia emitió una resolución que permitió la reelección consecutiva, lo que abrió el camino para la candidatura de Bukele en 2024.
Las reformas constitucionales aprobadas en 2025 consolidaron ese cambio al eliminar los límites para la reelección presidencial y permitir que cualquier mandatario pueda competir de manera indefinida.
A pocos días de cumplir 45 años, Bukele mantiene uno de los niveles de aprobación más altos de América Latina. Una encuesta de CID Gallup, publicada en mayo de 2026, le atribuye un respaldo ciudadano del 93 %, impulsado principalmente por su estrategia de seguridad contra las pandillas.
El Gobierno sostiene que el régimen de excepción, vigente desde 2022, ha permitido reducir los homicidios en más de 90 % y mejorar la percepción de seguridad en el país, de acuerdo con cifras oficiales.
Sin embargo, organismos nacionales e internacionales de derechos humanos han cuestionado esa estrategia por denuncias de detenciones arbitrarias, restricciones a garantías constitucionales, presuntas violaciones al debido proceso y señalamientos sobre la concentración del poder. Diversos analistas también advierten que las reformas constitucionales han modificado los contrapesos institucionales al facilitar la permanencia del oficialismo en el Ejecutivo.
Con su inscripción como precandidato, Nayib Bukele inicia formalmente el proceso rumbo a las elecciones de 2027, en un escenario marcado por su alta popularidad y por los cambios constitucionales que han transformado el sistema político salvadoreño. De obtener la candidatura de Nuevas Ideas y ganar los comicios, extendería su permanencia en la Presidencia hasta 2033, un panorama que mantiene abierto el debate sobre el equilibrio entre respaldo ciudadano, reformas constitucionales y fortalecimiento democrático.
Con información de Excelsior




