Un proyecto legislativo busca integrar tecnología estratégica y bélica entre ambos países.
Estados Unidos
Por Agencias
La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó una iniciativa que busca institucionalizar de manera permanente la cooperación militar con Israel, mediante un programa de colaboración tecnológica que permitiría integrar desarrollos israelíes en áreas estratégicas como defensa antimisiles, inteligencia artificial, guerra cibernética, computación cuántica y sistemas antidrones. La propuesta formaba parte de la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA) y aún debe ser analizada por el Senado.
De acuerdo con información publicada por The Middle East Eye, la medida estaba contenida en la sección 219 del proyecto legislativo. De ser aprobada de manera definitiva, Israel habría dejado de ser únicamente un receptor de asistencia militar estadounidense para convertirse en un socio permanente dentro de la estructura de defensa de Estados Unidos, con un esquema que además habría quedado protegido de cambios presupuestales y de decisiones de futuras administraciones presidenciales.
El proyecto generó un intenso debate político debido al contexto del conflicto en Medio Oriente y a la ofensiva israelí en la Franja de Gaza, que provocó fuertes críticas de diversos sectores de la comunidad internacional. La discusión también coincidió con la reanudación de las hostilidades entre Estados Unidos, Israel e Irán, situación que contribuyó a que la iniciativa permaneciera estancada en el Senado tras su aprobación en la Cámara Baja por un estrecho margen de 216 votos contra 212.
Durante el debate legislativo, los congresistas Ro Khanna, del Partido Demócrata, y Thomas Massie, del Partido Republicano, promovieron una enmienda para eliminar la sección 219 del proyecto; sin embargo, la propuesta fue rechazada, aunque logró el respaldo de más de un centenar de legisladores demócratas, reflejando un creciente distanciamiento de parte de ese partido respecto a la relación militar con Israel.
Las críticas también provinieron de figuras conservadoras. Thomas Massie calificó la iniciativa como «una traición a nuestra soberanía», mientras que Joe Kent, exdirector del Centro Nacional Antiterrorista, advirtió que la Cámara había votado para fusionar componentes altamente sensibles de los sistemas de defensa e inteligencia estadounidenses con un gobierno extranjero. Kent renunció a su cargo tras expresar desacuerdos con la política de la administración de Donald Trump respecto al conflicto con Irán.
A pesar de la controversia, diversos analistas consideraron que buena parte de las disposiciones contempladas en la sección 219 formalizaban una cooperación que ya existía desde hacía años entre ambos países. Israel era en ese momento el mayor receptor de asistencia militar estadounidense y mantenía una estrecha colaboración tecnológica y de inteligencia con el Pentágono, aunque la aprobación definitiva de esta iniciativa habría representado un paso sin precedentes hacia una integración más profunda en materia de defensa.




