Asegura León XIV que África mantiene una fe viva.
África. En un ambiente de fervor religioso y afecto multitudinario, el Papa León XIV concluyó su tercera gira por el continente africano con una misa multitudinaria en el estadio de Malabo, Guinea Ecuatorial. Durante la ceremonia, el Pontífice calificó a la región como un «tesoro inestimable de fe», destacando la vitalidad espiritual que ha presenciado en cada una de sus etapas.
El Sucesor de Pedro aprovechó el cierre de su agenda oficial para agradecer el cálido recibimiento del pueblo guineano, cuyas muestras de cariño describió como «incontenibles». Dirigiéndose al arzobispo Juan y a la jerarquía eclesiástica local, el Papa recordó a los fieles su identidad como «sal de la tierra y luz del mundo», instándolos a mantener encendida la antorcha del cristianismo en la nación.
La gratitud del Santo Padre no se limitó al ámbito religioso; también extendió un reconocimiento a las autoridades civiles y a los voluntarios que garantizaron el éxito logístico de la visita. Este viaje, que representa un hito en su ministerio, ha permitido al Pontífice conectar con las realidades sociales de la zona, valorando el esfuerzo institucional para recibir a la delegación vaticana.
Con un tono profundamente personal, León XIV aseguró que abandona el continente enriquecido por las historias de vida de sus habitantes.
«Me voy llevando conmigo un tesoro hecho de rostros y testimonios, tanto alegres como sufridos», afirmó conmovido, subrayando que estas vivencias fortalecen su misión al frente de la Iglesia católica universal.
En su mensaje final, el Papa enfatizó que África tiene la misión de contribuir significativamente a la santidad y al espíritu misionero de la Iglesia global. Recordó el papel histórico que desempeñó el continente en los primeros siglos del cristianismo y exhortó a las nuevas generaciones a retomar ese protagonismo espiritual en el siglo XXI.




