Buscan daneses frenar las tensiones con Washington por el control del Ártico.
Dinamarca
Por Agencias
La Casa Blanca se convertirá este miércoles en el escenario de un encuentro diplomático de alto nivel que busca rebajar la tensión sobre la soberanía y seguridad del Ártico. El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, y el secretario de Estado, Marco Rubio, recibirán a los ministros de Exteriores de Dinamarca, Lars Løkke Rasmussen, y de Groenlandia, Vivian Motzfeldt.
El protagonismo de Vance en esta cita añade una capa de complejidad al diálogo, dado que el año pasado calificó a Dinamarca como un «mal aliado» durante su visita a la base aérea de Pituffik. El argumento central de la administración estadounidense es que, sin una intervención directa de Washington, Rusia y China podrían consolidar una hegemonía peligrosa en la región. Por su parte, la delegación danesa busca trasladar estas diferencias a una mesa de negociación formal para «mirarse a los ojos» y aclarar posturas.
La postura de Groenlandia ha sido firme en la búsqueda de alianzas estratégicas para mantener su autonomía. Apenas el lunes pasado, el gobierno autónomo y la OTAN anunciaron una cooperación reforzada para blindar la defensa del territorio, un movimiento interpretado como una medida de disuasión ante las ambiciones territoriales de Trump. Esta estrategia cuenta con el respaldo de aliados regionales como Suecia, cuyo primer ministro, Ulf Kristersson, instó a Estados Unidos a reconocer la lealtad histórica de los daneses.
En el centro de la disputa se encuentra la capacidad militar y la inversión real en la zona. Dinamarca ha recordado recientemente que ha destinado cerca de 14,000 millones de dólares para fortalecer su presencia en el Ártico, intentando desestimar las críticas sobre su falta de compromiso. El objetivo del canciller Rasmussen es disipar los «malentendidos» sobre la supuesta influencia china y demostrar que la defensa actual es sólida bajo el mando del Reino de Dinamarca.
La agenda de seguridad no termina en Washington, pues el lunes siguiente el ministro de Defensa danés se reunirá con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. Este encuentro posterior subraya la urgencia de coordinar una narrativa común en Europa frente a las presiones de la Casa Blanca.
Finalmente, se espera que el encuentro permita encauzar una discusión que, en palabras del ministro Rasmussen, no se ha relajado en los últimos días. El reto para los diplomáticos daneses y groenlandeses será convencer a Rubio y Vance de que la estabilidad regional no depende de un cambio de soberanía, sino de una cooperación más estrecha que respete los acuerdos vigentes y la autonomía del pueblo groenlandés.




