Pedro Antonio defiende su sonrisa ante el féretro de su padre.
CDMX. La muerte de Pedro Torres, figura capital de la televisión mexicana, ha desencadenado una controversia inesperada tras la difusión de imágenes de su funeral. En las fotografías, capturadas el pasado 30 de enero de 2026, su hijo Pedro Antonio Torres aparece sonriendo frente al féretro, un gesto que encendió un debate inmediato en redes sociales sobre los protocolos del duelo y el respeto a los difuntos.
Ante las críticas que calificaron su actitud como «inapropiada», Pedro Antonio decidió responder públicamente para aclarar el significado de su postura. El joven argumentó que su sonrisa no era un signo de falta de respeto, sino una forma de honrar el espíritu alegre y optimista que siempre caracterizó a su padre en vida, asegurando que el productor disfrutaba de capturar momentos a través de la fotografía.
La ceremonia también contó con la presencia de la actriz Lucía Méndez, exesposa del productor, quien fue vista registrando el momento con su teléfono celular. Méndez respaldó el sentir de la familia al subrayar la dureza de los últimos seis meses de agonía, señalando que, tras un largo periodo de dolor, el fallecimiento representó finalmente un descanso para el creador de éxitos televisivos.
La familia reveló que el productor enfrentó una batalla contra la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa que deterioró progresivamente su función muscular. Pedro Antonio destacó que el «dolor inimaginable» vivido durante el avance de la enfermedad preparó a sus allegados para un duelo anticipado, transformando la despedida en un acto de liberación frente al sufrimiento físico.
Pedro Torres deja un legado incalculable en la industria del entretenimiento audiovisual en México. Fue el visionario detrás de fenómenos como Big Brother México, Mujeres Asesinas y la renovación de espacios informativos como El Noticiero con Joaquín López-Dóriga. Su capacidad para adaptar formatos internacionales y crear narrativas impactantes lo consolidó como un referente imprescindible de la pantalla chica.
Al final, las palabras de su hijo buscan conciliar la imagen pública del duelo con la intimidad de una familia que elige recordar al genio creativo desde la luz.
«Yo sé que mi papá nos está viendo desde arriba y le da mucho gusto que me tome fotos con él», concluyó Pedro Antonio, cerrando así un capítulo que mezcló la solemnidad del adiós con la celebración de una vida dedicada a la imagen.




