Afirma el presidente colapso iraní y castiga a Alemania por la falta de apoyo en el caso.
Estados Unidos
Por Agencias
El presidente estadounidense, Donald Trump, intensificó este martes su ofensiva contra Teherán al asegurar que el gobierno iraní ha reconocido estar en un «estado de colapso». Según el mandatario, la crisis ha forzado a Irán a solicitar la reapertura del estrecho de Ormuz.
En un giro diplomático agresivo, Trump aprovechó la coyuntura para arremeter contra el canciller alemán, Friedrich Merz. A través de sus redes sociales, el republicano descalificó las críticas de Merz hacia la estrategia bélica de Washington, acusándolo de no comprender la amenaza nuclear y sentenciando que «no es de extrañar que a Alemania le vaya tan mal» económica y políticamente bajo su liderazgo.
La tensión en Medio Oriente no se limita al frente diplomático; el Comando Central de EE. UU. confirmó que su bloqueo naval mantiene varados a más de 20 buques en el puerto de Chah Bahar, punto neurálgico del comercio con Asia. Mientras tanto, el ejército iraní ha declarado formalmente que mantiene el estado de guerra, actualizando su banco de objetivos militares en respuesta a la ofensiva conjunta iniciada el pasado 28 de febrero.
En el Líbano, la situación humanitaria alcanzó un punto crítico tras un bombardeo israelí en Majdal Zoun que resultó en la muerte de cinco personas, incluidos tres rescatistas de Defensa Civil. El primer ministro libanés, Nawaf Salam, calificó el ataque como un «crimen de guerra» y una violación flagrante al acuerdo de cese al fuego, sumándose a las denuncias de la ONU sobre las condiciones «deplorables» que persisten en la región.
Internamente, Trump enfrenta un panorama complejo. Una encuesta de Reuters e Ipsos reveló que su aprobación ha caído al 34%, el nivel más bajo de su segundo mandato. El descontento social parece estar impulsado por el encarecimiento del costo de vida y el rechazo generalizado a la guerra con Irán, un conflicto que apenas cuenta con el respaldo del 22% de la población en materia económica.
Finalmente, en medio de la crisis, Londres y Washington han endurecido sus medidas coercitivas. Mientras el Tesoro británico advirtió sanciones para quienes paguen «peajes» a Irán en Ormuz, la administración Trump sancionó a 35 entidades acusadas de operar una banca paralela para evadir restricciones. El conflicto, lejos de una salida estratégica, continúa redibujando las alianzas y la economía del siglo XXI.




