Las labores de rescate continúan a contrarreloj en Nepal para localizar a cerca de 900 trabajadores de centrales hidroeléctricas cuyo paradero permanece desconocido tras las devastadoras riadas registradas el pasado 26 de agosto.
El Ejército de Nepal, con apoyo de especialistas internacionales, concentra los esfuerzos en la cuenca del río Trishuli, donde varios túneles subterráneos quedaron bloqueados por toneladas de lodo y escombros. Los rescatistas trabajan con maquinaria pesada y han recurrido incluso al uso de explosivos para intentar abrir paso hacia las zonas donde podrían encontrarse personas atrapadas.
Las operaciones se desarrollan principalmente en instalaciones como Langtang Hydro, Chilime Hydro, el Proyecto Hidroeléctrico Rasuwagadhi y Trishuli-3 “B”.
En una de las zonas afectadas, cerca de un centenar de rescatistas utilizan cinco retroexcavadoras y explosivos para despejar el acceso a un túnel. Las autoridades mantienen la esperanza de encontrar sobrevivientes pese al tiempo transcurrido desde el desastre.
El primer ministro nepalí, Balendra Shah, informó previamente que 279 personas habían sido rescatadas de los complejos hidroeléctricos afectados.
A las tareas también se han sumado especialistas procedentes de India, China y Corea del Sur, luego de que el gobierno nepalí solicitara apoyo internacional para intervenir en los túneles y estructuras dañadas.
Las inundaciones y deslaves provocaron graves daños en centrales hidroeléctricas, carreteras, puentes y viviendas en distintos distritos del país. El último balance oficial reporta al menos mil 252 personas fallecidas y 4 mil 216 desaparecidas.
El desastre también afectó al Tíbet, donde las autoridades chinas han informado de 21 personas fallecidas y 541 desaparecidas.




