El presidente acusó a Pekín de intervenir en los comicios de Estados Unidos donde perdió.
Estados Unidos
Por Agencias
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó a China de haber intervenido en las elecciones presidenciales de 2020, en las que fue derrotado por Joe Biden, al asegurar que el gobierno de Pekín llevó a cabo «la mayor vulneración de datos electorales» en la historia del país. Durante un mensaje televisado a la nación, el exmandatario afirmó que fueron desclasificados informes de inteligencia que respaldaban sus señalamientos, aunque no presentó pruebas públicas que sustentaran sus afirmaciones.
De acuerdo con Trump, China habría obtenido alrededor de 220 millones de registros de votantes estadounidenses, que incluían nombres, direcciones y otros datos utilizados para el registro electoral. Asimismo, aseguró que los documentos desclasificados también vinculaban al gobierno de Venezuela con presuntos fraudes electorales y sostuvo que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) ocultaron durante años reportes relacionados con una supuesta manipulación del proceso electoral.
El exmandatario también dirigió nuevas acusaciones contra cuatro estados gobernados por demócratas, a los que señaló de haber permitido el registro de al menos 250 mil personas que, según dijo, no eran ciudadanos estadounidenses. Además, advirtió que países como Rusia, Irán y Corea del Norte contaban con la capacidad de vulnerar la infraestructura electoral de Estados Unidos, por lo que pidió iniciar investigaciones y posibles procesos judiciales.
Sin embargo, las declaraciones de Trump contrastaron con una evaluación oficial de inteligencia publicada en 2021, la cual concluyó que no existían evidencias de que algún actor extranjero hubiera alterado técnicamente los resultados de la elección presidencial de 2020. Ese informe fue elaborado bajo la supervisión de John Ratcliffe, entonces director de Inteligencia Nacional durante la propia administración Trump y posterior director de la CIA.
Las declaraciones del exmandatario generaron críticas entre legisladores demócratas. Joseph Morelle, representante por Nueva York e integrante del Comité de Administración de la Cámara de Representantes, advirtió en su momento que el discurso buscaba sembrar dudas sobre la integridad del proceso electoral a pocos meses de las elecciones intermedias de noviembre de aquel año, en las que diversas proyecciones anticipaban un escenario complicado para el Partido Republicano.



